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"Procesos" en Monasterio Santa María Real la Nieva

La vida, una vez más, me ha hecho un gran regalo: tener la oportunidad de exponer de nuevo en Segovia en esta magnífica sala del Monasterio de Santa María la Real de Nieva, junto a su impresionante claustro románico.

Desde que descubrí este lugar sentí una gran conexión con el espacio; el claustro me sobrecogió, el silencio me abrazó y sentí que era el lugar en el que mis cuadros podrían expresarse en su plenitud.

Durante el proceso de creación de esta exposición he caminado alrededor de este claustro en varias ocasiones como en su momento lo hicieron los monjes dominicos, y he sentido el poder del silencio y del misterio de este lugar que me invitaba a ahondar en las preguntas esenciales de mi existencia. Porque quizás solo así, de vuelta a la verdad de la propia vida, se entiende que el único obstáculo para abrirse a la incertidumbre creativa está dentro de cada uno. Es necesaria paciencia para ver los frutos de lo que vamos gestando, y entrega y confianza para ponerse a disposición de la creación.

A través de sus piedras, este claustro me acompaña en cada paso y me arropa para poder sentir, comprender, ceder, aceptar, moverme, escuchar, emocionarme, soltar, encontrarme. Y, a través del silencio, poder conectar con mi alma y con el alma humana para comprenderme mejor a mí misma y a los demás. Tras el silencio, la calma y la aceptación el viaje es hacia el interior de ti mismo para iluminar tu oscuridad y maravillarte ante la inmensidad de las posibilidades de la creación, ante la grandeza que tiene la vida. Es un camino interior difícil, disciplinado, monótono, interminable y solo puede guiarte tu brújula interior bien orientada, tu instinto, tu intuición, para llegar caminando más lejos que nunca, para reconectarte con lo esencial, para reconocerte e iniciar el gran viaje de vuelta a casa.

La vida es un acto creador y no solo un pasar. Se crea a cada paso. No venimos a un mundo resuelto, venimos a crear. Acepté lo que iba ocurriendo en mi vida como aprendizaje, di la bienvenida a la serenidad que escucha y acallé la agitación que habla. Entonces empecé a escuchar los murmullos de la vida y me convertí una vez más en el canal más veraz posible para mi obra.

Este entorno me ha ayudado a comprender que el acto creativo es también un acto espiritual. Debemos volver a escuchar todos esos otros lenguajes que hemos relegado como el misticismo, la poesía, el altruismo, las emociones, las utopías, el sueño, la pasión, que nos completan y nos ayudan a comprender las  cosas. No es la razón la que se impone sino nuestro Ser, que siente gratitud y la libertad de no tener que defender nada sino sencillamente, reconocer la propia misión y realizar la tarea encomendada.

Os invito a disfrutar de una oportunidad para aparcar las prisas y abriros al silencio de este magnífico espacio, a saborear lo que significa este “alejarse” del mundanal ruido, a adentraros en el misterio y a vivir el silencio con voluntad de escucha.

Bienvenidos.

Escrito por Pachuca_admin_procesos el lunes septiembre 2, 2019

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